Amor verdadero es tan solo el primero

Y llegará ese momento en el que todos mis nietos se sienten a mi alrededor y me pregunten por el amor. Entonces les hablaré de tí, del brillo de tus ojos al mirarme y del temblor de mis rodillas al besarte. Les hablaré de cada caricia, de cada abrazo, de nuestras conversaciones tirados en el sofá. Les hablaré de la vida reflejada en tu mirada, de esa vida que yo veía y en la que no encontraba ningun límite. Les hablaré de la importancia de la soledad en una pareja, y de lo bonito que es encontrar unos brazos cuando te has pasado de soledad. 

Y ellos… Ellos, al igual que yo, pensarán que soy afortunada por poder afirmar que me he enamorado y que por muchos años que hayan pasado, te sigo adorando, a tí… sí… A mi primer amor. Porque amor verdadero es tan solo el primero.

Sus ojos

Todavía recuerdo esa primera noche. Era mi primera cita, una cita a tres: tú, el firmamento y yo. Nos empezaron a sobrar estrellas… todas menos dos que brillaban aunque ya estuviera saliendo el sol…

Entonces descubrí que los poemas no nacen de un bolígrafo y un papel, salen de tus ojos viendo el amanecer.

Cuando me callas con un beso

Me gusta, me gusta cuando callas, cuando llega la noche y te duermes. Cuando dejas a un lado al hombre fuerte y te vuelves un niño que necesita un beso en la frente.

Me gusta, me gusta cuando callas, cuando me abrazas y me miras, y de tus brazos salen los te quiero mas bonitos, los que me dan la vida.

Me gusta, me gusta cuando callas, después de decirme que tienes miedo.

¿Sabes? yo también lo tengo; miedo a quedarme sin tus silencios.

Me gusta, me gusta cuando callas; me gustas, me gustas cuando cuando me callas…

TDB

Me dijiste que fuera fuerte, que llorara cuando lo necesitara, que me enfadara; me dijiste que nada dura eternamente, por eso debía sonreír, vivir… porque algún día todo mejoraría. Me dijiste que lo importante no era lo que pasara, sino la actitud con la que lo enfrentara. Me convenciste de que nunca me pasaría nada que no pudiera superar. Y al final te tendré que dar la razón… Pero ahora, solo te digo que hay que tener un motivo para hacer todo eso. Tú eres ese motivo.